La Nación: Los contratistas rurales, ante números ajustados y una situación compleja
15/08/2026
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En el cierre de la campaña la ecuación no es favorable para para quienes ofrecen el trabajo de siembra y cosecha
Va terminando la campaña agrícola 2025/2026 y muchos contratistas de servicios ven que queda poco para atender los gastos familiares, reparar la maquinaria y realizar inversiones en nuevos implementos para mantenerse competitivos. Como en toda población, hay individuos en mejor situación y otros que están complicados por un endeudamiento crónico en dólares. Para estos últimos, las matemáticas han sido crueles con las ilusiones. Adalberto Sanz, concesionario de varias marcas de implementos en Cañada Seca, advierte una combinación perjudicial para muchos de estos operadores, integrada por el costo de la maquinaria -una sembradora de última generación puede llegar a 500.000 dólares-, mucha competencia entre los oferentes de servicios y baja rentabilidad de la producción de granos, condición que se traslada a las tarifas de siembra, pulverización y cosecha. A su vez, los fabricantes de implementos se quejan de los impuestos en las materias primas, en los salarios y en las ventas. Tampoco los ayudan los diferentes tratamientos políticos que recibe la producción agropecuaria, con épocas de precios intervenidos y libres. Créditos: el financiamiento digital del campo creció un 40% y ocho de cada 10 préstamos ya se toman en dólaresCon ese panorama tan incierto, una fábrica de implementos puede pasar de vender 200 por mes a 20 al año siguiente, lo que espanta las inversiones para crecer en escala. A su vez, las posibilidades de repunte de precios de los granos están siendo fulminadas por perspectivas de cosechas récord en el mundo. De cualquier manera, hay situaciones diversas entre los contratistas rurales. Según Sanz, los que están en mejores condiciones son los que prestan servicios, pero también tienen una fracción de campo propio donde desarrollan cultivos por su cuenta. Otros operadores que pueden negociar más las tarifas son los que ofrecen servicios forrajeros porque hay pocos contratistas en los pueblos y los precios ganaderos estimulan la confección de reservas. El grupo en situación más compleja está integrado por los cosecheros -una trilladora moderna puede costar un millón de dólares o más según modelos- hay mucha competencia y los maquinistas trabajan pocos días en el año gracias a la monumental capacidad de las trilladoras actuales. También hay gran competencia entre los oferentes de servicios de pulverizaciones y ni hablar de los transportistas de granos.
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